viernes, 24 de abril de 2009

¿Quién defiende a quién? Crítica al texto: La liberta

Después de leer el libro de Mussa, una visión muy interesante del funcionamiento interno de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, y sus parámetros en términos de libertad de expresión, son muchas las reflexiones que surgen. Sería importante contextualizar que para el momento de su creación (1959), el mundo vivía en pleno La Guerra Fría, conflicto que vino acompañado de férreas dictaduras en toda Latinoamérica y El Caribe. En medio de ese ambiente de tensiones y ascenso del totalitarismo en la región (puesto en segundo o tercer lugar de prioridades de la comunidad internacional frente al conflicto EE.UU. - URSS), organismos como la CIDH ejercieron sin duda importantes presiones y vigilancia en todos los aspectos de respeto a los derechos humanos, y en materia de libertad de expresión específicamente. Esto entendiendo el limitado nivel de maniobra inherente al contexto geopolítico ya mencionado.
Ahora bien, así como aquel contexto imponía obstáculos concretos para el buen funcionamiento de estructuras en teoría loables como la CIDH, en la actualidad la comunidad internacional también detenta grandes derroteros, en primerísimo lugar la preponderancia e incluso dictadura mundial de algunos Estados poderosos sobre su periferia. Hablar de dictadura mundial puede sonar extremoso, pero sólo basta ver mecanismos como el derecho a veto dentro de las Naciones Unidas para ratificar que es ese el único término que se puede utilizar, o ver cómo recientemente el G-20 tomó decisiones absolutamente unilaterales con respecto a la crisis económica mundial, desembolsando millardos y millardos de dólares para capitalizaciones y negándose, por ejemplo, a pagar de manera arbitraria el 7% de producto interno bruto acordado en la ONU para el desarrollo social, o cómo se niega EE.UU. a firmar el tratado de Kioto a pesar de ser causal de más del 20% de la polución mundial, o cómo el G-20 le hace caso omiso a las metas del milenio, cuyo costo pasa bien por debajo de las obscenas cifras que se usan actualmente para auxiliar banqueros que sólo se pueden llamar criminales, ante la feroz crisis que le han impuesto a la humanidad.
Este orden mundial permea indefectiblemente a espacios como la CIDH, que no son homogéneos en sus posturas, que tienen correlaciones de fuerza en pugna; correlación que si se analiza de manera realista es reflejo de la penosa dictadura mundial de las grandes potencias y sus consensos. Sin embargo, más allá de estas limitaciones objetivas que no pueden pasar desapercibidas en el análisis, la CIDH desarrolla actividades concretas que ciertamente propenden hacia los objetivos establecidos en su concepción originaria. Existen ahí hombres y mujeres que defienden los derechos humanos a cabalidad y de manera militante, como existen también quienes desde ahí pretenden proteger el status quo interamericano.
En este sentido, se impone ya una nueva correlación de fuerzas en las Américas, los pesos se han equilibrado, como bien se demostró en la pasada V Cumbre de las Américas. Este nuevo contexto geopolítico seguramente tendrá su resonancia al interno de espacios tan importantes como la CIDH, lo que hará de su comportamiento algo menos perfectible y más cercano a lo ideal, por cuanto ya no se puede hablar de unipolaridad en el continente americano, y ciertamente los niveles de maniobra y presión de los Estados Unidos se han visto disminuidos, tanto por su errada política internacional, como por el advenimiento al poder de los movimientos sociales históricamente excluidos.
El texto de Yubi Cisneros Mussa es altamente recomendable, es una clase magistral en materia jurídica y política, que nos adentra con detalle a la lógica y funcionamiento de tan importante organismo, sobre todo para aquellos interesados en ejercer la comunicación social. Es un texto informativo, y de calidad en ese sentido, donde no se hacen juicios. Para gusto de quien les ofrece estas humildes líneas, el texto es un poco esquemático, obvia elementos contextuales importantes y resulta un tanto frívolo; pero así son este tipo de publicaciones. “La libertad de expresión en el sistema interamericano”, un texto pertinente y esclarecedor.

3 comentarios:

  1. Siempre es un placer leerte josé miguel. Buena prosa, estilo sobrio y bien documentado, sintaxis sin derroche. En relación a la pauta, me hubiese gustado, y así se señaló en clase, que te refirieras en forma explícita a algunos artículos de interés actual, en cuanto a las libertades de prensa y expresión se refiere en el texto de la CIDH. No obstante, de manera holística y contextual desarrollas tú opinión, lo cual me hace pasar por esta vez los que eran mis deseos. Te felicito una vez más...

    ResponderEliminar
  2. José Miguel: Constaté en tú récord de notas, que algunas pautas no haz cumplido, lo cual incidirá en tu nota final de manera negativa. De verdad, me creerá disconformidad asignarte una ponderación final no acorde con tus excelentes aptitudes de periodista.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por sus palabras profe, y no se preocupe que tal como lo hablamos aquél día, el alumno con las mejore notas por lo general es el que mejor se desarrolla en su campo, mi fundamental interés es graduarme, además de aprender claro está, lo demás ya lo ando construyendo :)

    ResponderEliminar